La empatía surge de un gene inserto en nuestro ADN

Muy bien, hablemos de empatía, el factor que consideramos central para la discriminación entre las ofertas de casas productoras.

Empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Es, quizás, el condicionante genético más importante para convertirnos en entes sociales y, más importante, para ascender en la escala de valores a lo que llamamos Humanidad.

La empatía surge de un gene inserto en nuestro ADN. Como todos los genes, se manifiesta y desarrolla de manera diferente en cada uno de nosotros. Por lo tanto, es una capacidad que se puede afinar, mejorar, pulir. Pero es muy importante subrayar que al decir “afinar, mejorar o pulir”, no queremos decir fingirla. Hay una famosa cita: “Lo más importante es la honestidad (o la sinceridad). Si la puedes simular, has ganado”. Podría ser una tentación aplicarla a la empatía. Sin embargo, la empatía es algo para lo que los humanos tenemos un sentido de detección especial. Y la falsedad siempre acaba flotando a la superficie.

Entonces, ¿cómo reconocerla? ¿Cómo detectarla?

Lo primero es entender que la empatía surge de un interés genuino en conocer bien al otro y en nutrir, con ese conocimiento, una identificación. Evidentemente nunca se va a dar una identificación absoluta, total, entre dos personas. Menos aún entre dos organizaciones o empresas. Lo que sí es importante es establecer el traslape de los círculos de intereses, visión, formas de operar, etc., que establecen un territorio verdaderamente común, verdaderamente compartido.

Un indicador clave es la prevalencia del interés en escuchar por encima del impulso a demostrar lo bueno que es uno, o lo maravilloso de nuestras ideas.

Asociado a ese interés está la necesidad de conocer al otro sin tapujos, pero sin prejuicios. Ayudando, en el proceso, a que el otro se conozca mejor a sí mismo. Y aceptando que el verdadero progreso de la relación profesional sólo se puede sustentar sobre el cimiento de la verdad. Y también reconociendo las virtudes de lo hecho y logrado hasta la fecha por el cliente, así como las aportaciones buenas de los competidores.

De una relación basada en la empatía, de la que esto es sólo una breve introducción, depende la credibilidad de las propuestas que se presenten. Y es sólo a partir de dicha credibilidad que se pueden explorar, más adecuadamente, los factores que ya identificamos antes: Trayectoria, Experiencia, Creatividad, Originalidad.

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